El recién demostrado poder de Corea del Norte con el uso de misiles coloca a Alaska dentro del alcance de un posible ataque y genera presión sobre los sistemas antimisiles del Pentágono como nunca antes.

Aún más preocupante es que podría ser sólo cuestión de tiempo para que Pyongyang logre montar una ojiva atómica en un misil balístico intercontinental (ICBM, por sus siglas en inglés) de un alcance todavía mayor, lo que pondría en riesgo a todo Estados Unidos.

El Pentágono ha gastado decenas de miles de millones de dólares para desarrollar lo que llama un sistema limitado de defensa contra misiles capaces de llegar a territorio estadounidense. Dicho sistema, que nunca ha sido utilizado en combate ni ha sido sometido a pruebas a fondo, funcionó bien el 30 de mayo en su primer intento de intercepción de un ICBM de prueba, pero no ha sido empleado en condiciones más realistas.


Esta noticia fue publicada el 7 de julio en la edición impresa del periódico La Opinión. Para otras noticias se interés busque un ejemplar en su establecimiento favorito.

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