México y EE.UU. inician nueva guerra a drogas

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Em esta imagen de 2 de marzo de 2017, un miembro no identificado de la Guardia Costera de Estados Unidos se comunica con el piloto de un helicóptero durante ejercicios de despegue y aterrizaje a bordo de la embarcación Stratton de la Guardia Costera en el este del Océano Pacífico. (AP Foto/Dario Lopez-Mills, Archivo)

SAN DIEGO (AP) — Los gobiernos de Estados Unidos y México tienen diferencias en materia migratoria y comercial, pero ambas naciones unirán fuerzas en altamar como nunca antes en una lucha contra el tráfico de drogas.

Estados Unidos, México y Colombia irán tras narcotraficantes en las costas sudamericanas del Pacífico en una operación que está programada a comenzar el domingo y que duraría durante el futuro previsible, informaron funcionarios de la Guardia Costera a The Associated Press.

El almirante de la Guardia Costera, Paul F. Zukunft, dejó entrever la idea durante una conferencia de prensa reciente en San Diego, al decir que Estados Unidos “no puede hacerlo solo”.

“No es un secreto que estamos sitiados por el flujo de drogas procedentes de Latinoamérica”, destacó.

Fuerzas de México y Estados Unidos han trabajado de manera conjunta en el mar de forma rutinaria, pero el esfuerzo más reciente “representa un importante paso en el compartimiento de información, colaboración y cooperación entre Estados Unidos, México y otros países aliados”, indicó la Guardia Costera.

Estadounidenses y Mexicanos intercambiarán inteligencia de manera más libre que en ocasiones anteriores, lo que podría significar compartir información sobre las rutas más utilizadas por los narcotraficantes o los senderos específicos predilectos de organizaciones en particular, señaló la portavoz de la Guardia Costera, Alana Miller.

También abordarán las embarcaciones de los otros países para observar las operaciones y obtener conocimientos, dijo Miller. En 2015, tres miembros de la Marina mexicana abordaron un barco de la Guardia Costera durante una escala en Huatulco, México, pero esta operación comanda intercambios más frecuentes, y los abordajes se realizarán en altamar.

La operación durará “el futuro previsible, siempre que funcione para todas las partes”, dijo Miller.

A lo largo de los años, los traficantes recurren con más frecuencia al mar para trasladar su mercancía ilegal, desplazándose por un área tan grande de Sudamérica que podría albergar a todo Estados Unidos. Los traficantes con frecuencia trasladan cocaína de países como Colombia hacia Centroamérica y México en barcos pesqueros, botes y embarcaciones de carga comercial, e incluso en submarinos de fabricación casera.

La operación se presenta después de cinco años de incautaciones históricas por parte de la Guardia Costera. Pero las autoridades estadounidenses señalan que debido a los recursos limitados, el servicio de menor tamaño del ejército de Estados Unidos apenas atrapa alrededor del 25% de los cargamentos ilegales en el Pacífico.

A pesar de ello, la Guardia Costera incauta anualmente tres veces más cocaína de la que se confisca en la frontera entre Estados Unidos y México. A pesar de ello, el tráfico marítimo aún no genera la atención de los legisladores como lo hace el flujo de drogas a través de los casi 3.200 kilómetros (2.000 millas) de frontera terrestre, en donde el gobierno del presidente Donald Trump quiere gastar miles de millones de dólares para construir un muro.

Casi el 20% de la cocaína que sale de Sudamérica termina en Estados Unidos, y la mayor parte aterriza primero en México proveniente de traficantes marítimos. Se espera que sus embarcaciones sean detenidas antes de que sus cargamentos sean llevados a los camiones mexicanos que recorren varias rutas hacia la frontera con Estados Unidos, señalaron las autoridades. Las embarcaciones mayores pueden trasladar hasta 20 toneladas de cocaína.

Históricamente, México ha sido uno de los países latinoamericanos más renuentes a embarcarse en operaciones conjuntas con Estados Unidos, lo que data de la guerra entre México y Estados Unidos de hace 170 años. Estados Unidos no puede abrir bases militares en México y, por ejemplo, las autoridades estadounidenses no pueden ingresar a aguas mexicanas sin un permiso previo, incluso cuando persiguen a barcos del narcotráfico.

Ahora, la Guardia Costera detiene su persecución y alerta a las autoridades mexicanas si una embarcación sospechosa ingresa a sus aguas territoriales.

Se desconoce cómo este nuevo esfuerzo de cooperación afectará dichas restricciones.

Tratados con países como Colombia les han permitido a las autoridades estadounidenses un mayor alcance, como permitirles a los elementos de la Guardia Costera abordar embarcaciones con bandera colombiana. Las autoridades estadounidenses han elogiado los esfuerzos antinarcóticos conjuntos con Colombia como un modelo para la región.

La relación militar entre Estados Unidos y México se ha fortalecido desde que ambas naciones firmaron en 2008 la Iniciativa Mérida para colaborar en el combate a las drogas. Se han realizado más capacitaciones en ambos lados de la frontera, en especial con la Marina Armada de México, que es considerada como un organismo menos corrupto que el Ejército Mexicano, y que se ha destacado con la captura y muerte de capos del narcotráfico.

La operación conjunta se planeó en una serie de encuentros durante el último año. Los servicios marítimos firmaron cartas de intención para trabajar juntos en el combate al crimen organizado y respetar la soberanía y aguas territoriales de cada país.

David Shirk, profesor asociado de ciencias políticas en la Universidad de San Diego, dijo que la operación encaja con la promesa de Trump de ir detrás de los “bad hombres”, mientras que el presidente Enrique Peña Nieto ha reconocido que el crimen organizado es tan grave que México necesita ayuda.

“Ante la presencia de más sectores delimitados por muros en la frontera, hemos visto a las organizaciones del narcotráfico, literalmente, buscar rutas subterráneas o costeras”, dijo Shirk.

El año pasado, la Guardia Costera incautó más de 206 toneladas (455.000 libras) de cocaína con un valor superior a los 6.000 millones de dólares, y detuvo a más de 600 sospechosos de narcotráfico para ser juzgados en Estados Unidos. La Guardia Costera ha sido criticada por retener a los sospechosos en altamar, en donde no tienen un acceso fácil a abogados. Shirk dijo que las operaciones conjuntas podrían derivar en “serias violaciones a los derechos de los sospechosos en altamar y posibles violaciones a los derechos humanos durante el proceso”.

Autoridades de la Guardia Costera afirman que respetan los derechos de los sospechosos. Se definirá caso con caso a cuál de los tres países que participan en la operación se enviará a los sospechosos.

Autoridades militares de Estados Unidos se han mostrado renuentes a discutir públicamente los detalles de cooperación con sus contrapartes mexicanas, susceptibles al escrutinio público histórico y las críticas recientes entre ambos mandatarios.

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