Minorías escuchan división en llamado de Trump a la unidad

0
160
El presidente Donald Trump da su discurso del Estado de la Unión ante una sesión conjunta del Congreso en el Capitolio el martes 30 de enero de 2018 en Washington. (Jim Bourg/Pool via AP)

El llamado a la unidad del presidente Donald Trump durante su primer discurso del Estado de la Unión fue percibido por muchos miembros de las minorías como un mensaje de nosotros contra ellos, lo que generó preguntas de hasta qué grado los estadounidenses están desanimados por un líder que a menudo atrae críticas de ser intolerante y xenofóbico.

Para muchas minorías raciales, el discurso de Trump ante el Congreso difícilmente reflejó un cambio en su ideología o en su forma de gobernar. No pasaron por alto que el presidente simplemente suavizó lo que ha dicho todo el tiempo, particularmente en materia migratoria, ni que intentó aparentar tolerancia al utilizar historias de personas de color para ilustrar sus mensajes.

“Después de más de un año de políticas tóxicas y ataques a las comunidades marginadas, hace mucho que pasó el momento de esperar a que Trump cambie”, dijo el director ejecutivo de Color of Change (Color de Cambio), Rashad Robinson. “Comportarse como adulto durante un discurso no altera esos hechos”.

Al acreditarse el descenso en el desempleo de la gente de raza negra, Trump describió cómo un soldador negro pasó del desempleo a tener una carrera importante. En cierto punto, reiteró su disgusto con las protestas de los jugadores de NFL durante el himno nacional en contra del racismo sistémico al elogiar el acto de patriotismo de un niño blanco de 12 años de edad. Y vinculó la inmigración con la violencia por armas de fuego en zonas urbanas al resaltar a dos familias de Long Island que fueron víctimas de miembros de pandillas que estaban ilegalmente en el país.

El resultado fue un regreso retórico a los mezquinos pronunciamientos raciales del pasado, dijo el investigador del Brookings Institute, Andre Perry.

“Si reemplazamos ‘inmigrante’ con ‘persona negra’, estamos hablando de un discurso de 1950”, comentó Perry. “Si eres una persona de color, no se trató de un mensaje velado, sino de un ataque directo. Hace no mucho tiempo, los negros y las mujeres no eran ciudadanos plenos, pero éramos miembros de la sociedad a los que la ley nos negaba derechos”.

Aunque algunos elogiaron a Trump por mantener su mensaje y mantener un tono más presidencial, otros resaltaron una contradicción entre sus palabras y sus acciones.

“El presidente Trump pudo suspender sus hábitos en Twitter lo suficiente para dar un discurso preparado ante una audiencia televisiva a nivel nacional, pero no está haciendo nada real por unirnos o mejorar la vida de los estadounidenses”, dijo el senador demócrata Cory Brooker en un comunicado.

Los representantes demócratas John Lewis, Maxine Waters y Al Green, quienes han expresado en el pasado sus críticas a Trump, decidieron ausentarse del discurso.

“Soy parte de aquellos que decidieron que protestaríamos afuera por cuestión de principios para decirle al presidente ‘No estamos de acuerdo con lo que hace’”, comentó Green la noche del martes.

Otros vistieron de negro para mostrar su descontento, y varios más vistieron fajas o corbatas hechas de tela Kente africana, como un ataque sutil a Trump por referirse a las naciones africanas como “países de mierda”. Algunos portaron botones con el nombre de Recy Taylor, una mujer negra de Alabama a la que varios hombres blancos violaron en pandilla durante la era de las leyes Jim Crow; murió a finales de diciembre a los 97 años de edad.

“No hubo nada que aplaudir, nada de qué alegrarse, nada por qué sonreír y nada que celebrar”, dijo la representante demócrata Bonnie Watson Coleman, quien fue la encargada de ordenar los botones de Recy Taylor. “Asumió el crédito por cosas que no tiene derecho de acreditarse. Realmente no habló de lo racista, xenofóbico o sexista que ha sido, así que no habló de nada de lo que esperaba que hablara ni de los temas que quería que tocara”.

Mientras Trump se jactaba de las bajas tasas de desempleo entre los negros, varios miembros negros del Congreso se mantuvieron impávidos mientras sus colegas republicanos lo ovacionaban.

El discurso, que históricamente ha sido un listado de prioridades presidenciales, también resaltó por lo que Trump no dijo. Hubo referencias mínimas a la devastación en Puerto Rico e Islas Vírgenes a causa de huracanes, no mencionó la violencia racial que se presentó en Charlottesville, Virginia, ni el crecimiento del movimiento #YoTambién en contra de la violencia sexual.

El presidente ha negado que sea racista. Sin embargo, poco después de su investidura firmó un decreto para prohibir el ingreso a Estados Unidos de personas procedentes de varias naciones de mayoría musulmanas, lo que generó protestas en todo el país. Para dar inicio al Mes de la Historia Negra en febrero pasado, habló con torpeza sobre el abolicionista del siglo XIX Frederick Douglass, al referirse a él como si siguiera con vida. Defendió a supremacistas blancos después de una marcha en Charlottesville al responsabilizar a “ambas partes” por la violencia con saldo letal que se registró en el lugar. Y en repetidas ocasiones ha descrito a los inmigrantes como delincuentes y ha arremetido contra las llamadas ciudades santuario que se rehúsan a cooperar con las autoridades federales.

Acciones como esas, dijo Perry, no pueden cubrirse con “trivialidades de unidad estadounidense que esconden un racismo virulento y estructural, y que realmente no incluyen a personas negras, latinas, inmigrantes y demás”.

“Es indignante que las personas no vean la hipocresía”, añadió Perry.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here